El pánico afloró en el rostro de Pilar, por una milésima de segundo vio con miedo a Ares, y el magnate simplemente suspiró para tomarse el puente de la nariz, esa era la razón por la que no le gustaba dar explicaciones de su vida a nadie, y en el peor de los casos, cuando se veía obligado a hacerlo, como en este momento, prefería decir todo de una maldita vez y no ir soltando a cuentagotas las cosas como Pilar lo estaba haciendo.
—Papá por favor, no intervengas, con tus palabras lo único que es