Preguntó con la voz completamente ronca el mayor y las piernas de Pilar simplemente temblaron, su mente quedó en blanco, tratando de asimilar o, mejor dicho, tratando de encontrarle sentido a las palabras que Ares le acababa de decir, pero tal parecía que no podía.
—¿Con qué?, ¿de qué?
Preguntó con voz trémula, y es que no era para menos, estaba sintiendo el pene erecto de Ares posarse en su trasero, mientras las manos del CEO subían con suavidad por su abdomen, que si bien estaba chato, su pie