Osvaldo se quedó sin palabras, congelado en su lugar, su mente, tan ágil para las cuentas y los negocios turbios, se detuvo.
Ares Zabet.
Osvaldo, aunque quería hablar, sus labios no respondían, las manos comenzaron a sudarle, la magnitud de lo que Marta acababa de confesar empezaba a desplegarse ante él, como un mapa lleno de peligros, fraude, manipulación de muestras, consentimiento atropellado, un magnate implicado, una mujer usada como recipiente... y su hija, en medio de todo.
Mientras lo o