El caos se había desatado fuera de la oficina del CEO de TEO&ELY.
Los pasillos, siempre pulcros y silenciosos, parecían otro lugar, computadoras olvidadas a medio usar, tazas de café detenidas a centímetros de los labios, reuniones interrumpidas de golpe, ya que los empleados se habían agolpado como podían, asomándose entre cubículos, pegándose a los cristales, estirando el cuello para ver mejor, y aunque nadie hablaba en voz alta, el murmullo era un zumbido constante, nervioso, incrédulo.
Dani