Hasta ese momento, el tono de Ares había sido seguro, medido, casi didáctico, pero de pronto, al cambiar de párrafo, se produjo en él un quiebre leve, casi imperceptible al principio, pero palpable para los que lo conocían bien, su voz se volvió más intensa, más cargada, no era solo un anuncio corporativo, eso era una declaración de poder, y debajo de ella, una descarga emocional que no podía contener del todo.
—Porque no se trata solo de tirar abajo un edificio viejo. —dijo, con un gesto ampli