Pilar fue directo al vestidor, apenas y atravesó la puerta de su cuarto, sentía que esa tarjeta que le había dado Pamela De Luca quemaba su bolsillo, y ni siquiera la había podido ver a detalle, decir que tenía curiosidad era quedarse cortos, pero no era solo eso, no era el hecho de que Pilar quisiera saber que era el infierno, más bien la curiosidad de Pilar, se centraba en ¿cómo era posible que Pamela conociera tan bien los gustos sexuales de Ares?, o al menos aquel pequeño fetiche que tal pa