Sofía no pudo evitar hablar de más, y es que ella había tenido el placer de conocer a Alma Zabet Ángel, y no solo eso, sino que también había interactuado mucho con ella, pues la pelinegra había quedado a cargo de unas reformas de uno de los principales hoteles que una vez habían pertenecido a su padre Stefano, y como éste había fallecido recientemente, su viuda no se creía con fuerzas como para estar enfrente a todo lo que se debía firmar, o incluso las decisiones que se debían tomar, esa era