Pilar sentía que últimamente su vida se había convertido en un saco de sal y uno de azúcar, por cada cosa que parecía que le salía bien, había una que no le salía tan bien, ya que solo luego de hablar con sus padres, se dio cuenta que, quizás el hacerlo en el desayuno no fue su mejor opción, y no porque se le fuera el apetito, simplemente era el hecho de que ahora no podía concentrarse en su trabajo.
—Pilar, ya déjalo.
Escuchó la voz de una mujer, y levantó su cabeza, solo para encontrar a Sofí