—¿Savanah?, ¿qué haces aquí? ¿Austin te contó?…
—Sí, lo hizo, pero no sabe que estoy aquí. Si me atreví a venir, es por qué con el pasar de los días lo veo más triste, sin ánimos de nada, y eso me preocupa.
—¿En serio?
—Si… Cuando no está aquí, está en la oficina, sumergido en el trabajo. Come poco, casi no duerme, y sé la pasa de mal humor. Ya puedes imaginarte la situación, si yo tuve que regresar de mi retiro, para estar al pendiente de todo.
—Yo… ¡Lo siento!
—Y si lo sient