Tiemblo de rabia y dolor, pero me doy cuenta de que mi padre tiene razón; Austin ha firmado los papeles del divorcio.
«Eso significa qué… ¡Ya no me quiere!, ¡todo terminó!»
Sin poder controlarme, rompo los papeles del divorcio frente a mi padre, quien muestra una sonrisa de satisfacción.
—¡No es nada querida! Eso es tan solo una copia. Los originales están muy bien guardados. Algo me decía que debía ser precavido.
Pego un grito de frustración, luego respiro hondo para tranquilizarme y me levant