—¿Qué haces? —Me pregunta Austin mientras observo firmemente el ocaso desde el balcón de la habitación de nuestra casa en la playa.
—Me encanta como el sol se esconde tras el horizonte. Es como si el mar lo guardara
—Es cierto… ¡Es hermoso! Pero deberías entrar, podrías resfriarte y eso no te hará bien en tu estado. —Me giro y lo miro con agrado
—No seas tan sobre protector, el bebé y yo estamos bien… —Acaricio con movimientos circulares, mi enorme panza que cada día crece más, y él se