Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa luna brillaba con fuerza esa noche, sus rayos acariciando mi piel con una calidez que ya no me traía consuelo. Era como si el satélite de plata me estuviera llamando, y no para susurrarme promesas, sino para reclamarme por lo que había hecho. ¿Cuánto tiempo más podría soportar el peso de su mirada? Cada día, cada hora, sentía sus fuerzas surgiéndome desde dentro, empujánd







