79: Preguntas difíciles de responder.
—¿Por qué lo preguntas ahora?
Cruzo los brazos sobre el pecho.
—Solo es una duda que me ronda la cabeza.
Su voz suena tranquila, pero hay algo en su mirada que me inquieta. No es simple curiosidad… es insistencia
El viento de la tarde mueve suavemente las cortinas de la terraza y hace que algunos mechones de mi cabello se deslicen sobre mi rostro. Todo en el ambiente parece calmado… excepto la tensión entre nosotros.
—No quiero hablar de ello.
Digo finalmente, y me doy media vuelta.