32: Lazos más fuertes.
—Luci… mi amor.
La voz de mi padre llega quebrada desde el otro lado de la llamada.
Está llorando.
Ese simple sonido me aprieta el pecho.
—Padre… estoy bien.
Respondo intentando sonar tranquila.
El celular está en altavoz y Nero sigue parado en la puerta de la habitación, vigilando cada palabra que sale de mi boca.
—Hace unos días esos malditos de los Moretti mataron a un comisionado y a su hija.
Su voz tiembla de rabia.
—Me volví loco cuando escuché la noticia.
El recuerdo