—¡¿Qué?! —chillé.
—Sí, en tú habitación. Así que ya no puedes volver, menos mal que he visto unos apartamentos... ¿Los has visto? Te los pasé.
En realidad no me había metido mucho por mi teléfono, acababa de terminar de colocar mis cosas en esa habitación nueva y mi padre no me había dejado sola ni un rato. Tampoco había tenido la cabeza para pensar en que le prometí a Noah mirar pisos para mudarnos juntas.
—Ahora los miro, cualquiera me viene bien en realidad, espero poder trabajar dónde hi