Volver al club se sintió como volver a casa de alguna forma u otra. Mi padre no se separó de mi lado mientras uno de los hombres me revisaba el tobillo y cuando me dejó descansando la pierna en una pila de cojines, estuve por fingir que me dolía cualquier otra cosa. ¿Cómo iba a decirle yo lo de mi madre? ¿O es que lo sabía? Por suerte, antes de afrontar eso llamaron a la puerta de mi habitación y Diego se quedó en el marco.
—Vete a descansar, papá.
A regañadientes nos dejó solos y Diego le rele