Capítulo 45. Amanecer de Promesas y Deseos.
La luz tenue del amanecer apenas se colaba por las cortinas de la habitación de Noah, pintando la estancia con tonos suaves de gris y rosa.
El aire, sin embargo, vibraba con el calor de la noche anterior, denso con el aroma de la piel, el aliento compartido y la dulce corriente de la pasión.
Amelia despertó acurrucada contra el cuerpo de Noah, su cabeza apoyada en su pecho, sintiendo el latido rítmico de su corazón. Cada centímetro de su piel aún ardía con el recuerdo de sus toques, de sus beso