Capítulo 44. La Tormenta y la Calma.
Amelia lo miró, el shock inicial transformado en una rabia helada que se negaba a ser contenida. Las palabras de Noah, su ultimátum, habían destrozado la frágil confianza que apenas comenzaban a construir. Enzo, sintiendo el peligro, optó por la retirada.
—No sé qué demonios te pasa, Noah, pero te has pasado de la raya —dijo Enzo, su voz menos desafiante y más cautelosa—. Me voy. Esto no es asunto mío.
Enzo se dio la vuelta rápidamente y salió de la mansión, dejando la puerta abierta tras él. A