Capítulo 32: El Eco de un Beso.
La luna se colaba por la ventana, bañando la habitación de Amelia en una suave luz plateada. El aire aún vibraba con la intensidad del beso inesperado. Amelia fue la primera en reaccionar, sus ojos abriéndose de golpe mientras la razón regresaba, fría y cortante.
—Esto no puede ser… —dijo, su voz apenas un susurro quebrado, su mano instintivamente buscando sus labios, como si pudiera borrar el rastro del contacto.
Noah, que también parecía despertar de un trance, se apartó con una velocidad que