Capítulo 31: Murmullos en la Mansión.
Ya en la mansión, Amelia se hallaba en su habitación. La jornada agotadora y la tensión con Noah la habían dejado extenuada, sumiéndola en un descanso necesario.
Mientras tanto, Noah, aún tenso por el incidente con Amaloa, estaba a punto de bajar las escaleras cuando un cuchicheo inusual captó su atención. Venía del pasillo de servicio.
Se detuvo con brusquedad, una sombra indetectable en el rellano, agudizando el oído. La voz de una de las empleadas, cargada de malicia, se coló por el aire.
—Y