Capítulo 14. La Visita Inesperada.
Noah cumplió su palabra. Justo cuando las primeras luces del amanecer se filtraban por las ventanas del apartamento, su coche relucía aparcado frente a la entrada del edificio.
La impaciencia le carcomía, pero se mantuvo firme, esperando. En cuanto Amelia apareció, su rostro pálido y sus ojos hinchados delataban una noche de angustia, Noah salió del auto y le abrió la puerta con una determinación inquebrantable.
Amelia, sintiéndose aún frágil y con el estómago revuelto por los dolores y la ansi