El dueño de la jaula
La cocina de la mansión Blackwood era un hervidero de murmullos. La joven empleada que había recibido el desplante de Leonor bajó las escaleras casi sin aliento, con la bandeja rechazada aún en las manos. En el pasillo principal se encontró con Flor, quien caminaba de un lado a otro esperando el momento perfecto para atacar.
—¿Y esa bandeja? —preguntó Flor, deteniendo a la muchacha con un gesto imperioso.
—La... la señora Leonor, señorita Flor. Rechazó la comida. Dijo que e