El Compromiso
El sol de la tarde bañaba la terraza del restaurante de pastas, pero para Elena, el calor no lograba disipar el frío que sentía en los huesos desde su regreso a la ciudad. El almuerzo había transcurrido bajo una paz tensa, sostenida únicamente por la alegría de Emiliano, quien ahora luchaba con los últimos restos de un helado de vainilla que empezaba a derretirse sobre sus dedos.
Taylor la observaba con una ternura que a Elena casi le dolía. Él era el hombre perfecto en el momento