Las verdades tras las rejas
El pasillo de la oficina de investigación criminal parecía un túnel interminable. Julieta avanzó con el pulso todavía acelerado, sintiendo que el peso del apellido Blackwood por primera vez se convertía en un escudo y no en una condena. Al salir a la recepción general, el aire denso de la delegación la recibió de golpe. A unos metros, sentada en el borde del duro banco de madera, Leonor mantenía las manos entrelazadas, torturándose con sus propios pensamientos, balan