Julieta lo miró directamente a los ojos, sosteniendo la intensa mirada del detective sin pestañear. —Sí, oficial. Sé que fue claro. Pero no vengo a pedir una visita de cortesía. Venía a buscarlo precisamente a usted. Estaba a punto de dejar un mensaje con su compañero.
Carlos la observó detenidamente. A pesar del cansancio que le embotaba los sentidos, no pudo evitar notar la firmeza de la joven, la forma en que la luz mortecina de la comisaría destacaba sus facciones perfectas y el brillo de u