El crujir del metal
La torre Blackwood se alzaba hacia el cielo como una aguja de cristal negro, fría y desolada a estas horas de la madrugada. Alexander pulsó el botón del ascensor, y el ding metálico resonó en el vestíbulo vacío como un disparo. Sus pensamientos estaban en Elena, en la casa nueva, y en la tregua que acababan de firmar. Estaba cansado, pero por primera vez en años, esa fatiga no le pesaba en el alma; tenía esperanza.
Caminó hacia el estacionamiento subterráneo. El eco de sus p