La Verdad Bajo Presión
La frialdad de la comisaría era un golpe seco después del ambiente asfixiante del hospital. En la mansión Blackwood, la ausencia de Elena y Taylor se sentía como un vacío tóxico, uno que Flor se encargó de llenar con su veneno calculado.
Victoria, con el rostro deshecho por el llanto, se desplomó en una silla de la sala de espera del hospital. El silencio que siguió a la partida de los oficiales era absoluto, roto solo por los sollozos intermitentes de la madre.
—Quiero q