El pacto de sangre y justicia
La comisaría central de la ciudad olía a una mezcla rancia de café barato, papel viejo y el miedo acumulado de cientos de personas que, como Taylor, esperaban su destino tras las rejas. Julieta entró en el vestíbulo con la barbilla en alto, aunque por dentro sus rodillas parecían gelatina. El ambiente era un caos de uniformes azules, gritos distantes y el sonido metálico de las esposas cerrándose.
Se acercó al mostrador principal, donde un oficial con el ceño perm