El velo de la traición
El pasillo del hospital, que hace unos minutos se sentía solo tenso, se convirtió de repente en un escenario de guerra. Las palabras de Flor cayeron sobre el grupo como ácido corrosivo. Elena sintió que el suelo se abría bajo sus pies; la sorpresa fue tan absoluta que el aire se quedó atrapado en sus pulmones.
—¿Cómo puedes decir eso? —exclamó Elena, con la voz quebrada por la incredulidad—. ¡Eso es una mentira descarada!
Flor no se inmutó. Su mirada, altiva y gélida, re