Giorgia se gira sobre la cama. Sus ojos están cerrados y su mente flota en la superficie del profundo sueño del que ha sido sacada hace unos cuantos segundos gracias a un perturbador sonido que martillea su cabeza desde la lejanía y no la saca del limbo, para retornar a ese sueño profundo.
Vuelve a girarse, hacia el otro lado, y el sonido se hace más fuerte, sacándola a totalidad del mar de sueño, por lo que irritada abre los ojos y gruñe.
A tientas, busca su teléfono en la mesita de noche y cu