Sacando un bloc de notas de su bolso, Giorgia empieza a garabatear todo lo que su padre le dice a través del teléfono mientras salen del edificio y vuelven a entrar al coche. Julian escucha y espera que ella corte la llamada para hablar:
—Vamos a cenar esta noche.
Giorgia voltea a verle, manteniendo una ceja en alto.
—¿A cenar? ¿Tú y yo?
—Sí. ¿Qué tiene? No me tienes miedo, ¿verdad?
—No. Pero no voy a cenar contigo.
—¿Por qué no?
—Porque no. Tengo mucho trabajo por delante y voy