69/ AUN ERES MIA, DIJO GIUSEPPE

Cuando ya tenía el pelo seco, la mujer abrió la caja que trajo al dormitorio, dejando con mucho cuidado la ropa que había en ella encima de la cama. Me ayudo a ponerme unas medias negras pero transparentes, que me llegaban a mi entrepierna, me puso un liguero, me ayudo aponerme un sujetador con encaje, tambien de color negro pero contransparencia, un tanga tambien con encaje y un vestido negro con la espalda descubierta, pero que por delante no hacia falta tener mucha imaginacion con una obertu
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