Nos sentamos en la mesa, Rossi yo a comer al mediodía teniendo como siempre a sus sicarios vigilando detrás de mí, aunque ya no me ponía nerviosa como al principio que me estuvieran vigilando, Cuando terminamos de comer y nos sentamos en el sofá para tomar café, entró en la casa, otro de los hombres de Rossi con dos hombres muy bien vestidos llevando cada uno en sus manos unos maletines que dejaron encima de la mesa. Rossi enseguida se levantó del sofá saludando a estos hombres con la mano. Cua