A la mañana siguiente, Gabriele despertó solo en la habitación, se incorporó lentamente, parpadeando contra la luz suave que se filtraba por las cortinas. El lado de la cama donde debería estar Luciano estaba vacío y frío. Con un suspiro, se levantó, se dio una ducha rápida y bajó a la cocina en busca de algo para desayunar, mientras abría la nevera distraídamente, su celular vibró.
Era un mensaje de Luciano:
"Cariño, tuve que salir temprano. Tenía una reunión a las 8 a.m.
Te amo.”
Gabriele s