–Supongo por tu aura que estás bastante enojado –resoplo, cruzando los brazos sobre el pecho y mirando por la ventana.
Kora camina inquieta en mi mente, su enojo igual de intenso que el de él. Se siente traicionada porque Ryden le impidiera transformarse.
–Que bese mi trasero peludo y blanco. No es el único enojado –gruñe Kora.
El agarre de Ryden en el volante es tan fuerte que los nudillos se le ponen blancos mientras zigzaguea entre el tráfico como un lunático antes de tomar la carretera tras