Intenté enlazar mentalmente a mi padre toda la noche para ver cómo estaba, pero seguía empujándome. Finalmente lo intento de nuevo mientras me meto en la cama; esta vez, me deja entrar.
–¿Papá?
–Ahora no, Kat, por favor, detente. Solo necesito tranquilidad –dice, cortando el enlace. Suspiro. Todo parece tan dramático ahora. No puede empeorar mucho más de lo que está.
–¡Toca madera, estás tratando de echarnos la mala suerte! –grita Kora mientras tiro de las sábanas–. ¡Kat, en serio, toca alguna