Elara
La puerta se abre de golpe y una Jasmine con los ojos llorosos corre hacia la habitación, en pijama con pequeños pajaritos de Piolín estampados. Pensé que me había vuelto loca hasta que habló.
—¿Ellie? —susurra, su voz suena como música para mis oídos mientras salto de la cama y me lanzo sobre ella.
Choco contra ella y se siente sólida; real. —¡Estás viva, estás viva! ¿Cómo estás viva? —chillo, besando su bonita cabeza mientras ella me da palmaditas en la espalda.
—Sip, muy viva, pero si