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Anastasia llega a la empresa, elegante y con un tacón altísimo pisando firme.
- Hola, ¿puede anunciarme para Maciel, por favor?
La secretaria responde avergonzada.
- Lo siento, señora Anastasia, pero el señor Maciel salió mucho antes de lo habitual hoy.
– ¡Está bien, quería llevarte a almorzar, pero lo llamaré después! - Anastasia salió decepcionada y avergonzada de aquella situación, aunque no tenían nada serio, ella se sentía dueña de él.
Ella se subió al auto y sacó el celular de su bo