Elizabeth
Entré y todas las chicas vinieron a abrazarme, no habíamos tenido tiempo de vernos antes de viajar con Maciel.
Se sentían agradecidas de que cambiara sus vidas.
- ¡Está más buena que nunca musa, mira el tamaño de esas tetas!
- Demasiada leche y Marcos está tan hambriento como su padre.
Nos abrazamos bien fuerte, di una vuelta y sonreímos... me senté en la silla y él ya fue cuidando mi cambio de imagen, mientras actualizamos los últimos chismes.
- Chicas, pueden dar una vuelta ahora, p