Capítulo 47.- Caminos diferentes.
Daneika
Los rayos de sol se filtraba por las rendijas de las persianas, pintando franjas doradas sobre la alfombra de la habitación.
Con toda la pereza me levanto de la cama sintiendo el cuerpo entumecido. Una gran sonrisa se dibuja en mis labios ante los recuerdos que azotan mi mente.
Recuerdo las caminatas, las risas compartidas, la cena y esa profunda conexión que se había forjado entre nosotros.
Habían sido solo dos días, pero se sintieron como un oasis de tiempo suspendido, un respiro necesario de la rutina que nos consumía.
Me levanto para ir al baño y darme una ducha rápido antes de empezar un nuevo día. Al estar lista voy hasta la cocina y como el ritual de todos los días preparo un desayuno rápido.
Cuando termino de comer me doy cuenta que aún tengo tiempo suficiente para responder los correos electrónicos que tenía acumulados en la bandeja de entrada. El tiempo pasa y cuando llega el momento de salir, el tráfico matutino no parece tan estresante como otros días.
Al llegar