Mundo ficciónIniciar sesión—Mami ven. —grita Esmeralda corriendo de un lado a otro con su pelota multicolor.
—Juega mi tesoro que mamá está cansada. —respondo mientras le doy un leve masaje a mis pies. —Mami, ¿Por qué no quieres jugar? —esta vez es Diana quien se acerca—. ¿Acaso ya no nos quieres? —sus hermosos ojos se cristalizan. —Claro que las amo con todo mi corazón. —tiendo mi mano para atraer su cuerpo y estrujarlo en un fuerte abrazo mientras dejo un reguero de besos en su rostro. En respuesta obtengo una serie de carcajadas que me llenan el alma de vida. A los pocos minutos viene Esmeralda corriendo y las tres terminamos tiradas sobre la grama muertas de risa. —Nos vamos a ensuciar mami. —dice Esmeralda entre risas—, pedo no ipota, somos fedices. No puedo evitar que una lágrima brote de mis ojos al escuchar sus palabras. Ellas son mi todo y mi motor de vida, no sé qué haría si no las tuviera a ellas, aunque en realidad yo no sea… De






