Mundo ficciónIniciar sesión—Mami ven. —grita Esmeralda corriendo de un lado a otro con su pelota multicolor.
—Juega mi tesoro que mamá está cansada. —respondo mientras le doy un leve masaje a mis pies. —Mami, ¿Por qué no quieres jugar? —esta vez es Diana quien se acerca—. ¿Acaso ya no nos quieres? —sus hermosos ojos se cristalizan. —Claro que las amo con todo mi corazón. —tiendo mi mano para atraer su cuerpo y estrujarlo en un fuerte abrazo mientras dejo un reguero de besos en su rostro. E






