Capítulo 25.- Nadar contra la corriente.
Al día siguiente todo se encuentra como si nada hubiese pasado. Las preguntas no dejan de rondar en mi cabeza y todas me llevan a una encrucijada. Salgo de mis pensamientos cuando la voz de mi hijo me regresa a la realidad.
—Todo está listo para la junta padre. —informa Enzo al entrar a mi oficina tomando asiento frente a mi escritorio—. Si quieres te puedo representar en la junta, no te veo bien.
—Agradecería que me pusiera al tanto de todo lo que se hable en la reunión. —admito porque no me encuentro en condiciones para poder asistir y prestar la debida atención que se merece.
—Sabes que si necesitas que te ayude en algo, puedes contar conmigo. Algo te preocupa ¿cierto? —afirma con toda seguridad.
—Sí, pero ya luego te contaré.
Solo asiente con un leve movimiento de cabeza y seguimos conversando durante un corto rato, donde nos ponemos al corriente de los próximos proyectos y el nuevo viaje que se aproxima.
Las horas pasan entre revisar documentos y llamadas, pero en ningún momento