El trayecto desde Levent hasta la planta de Gebze había transcurrido en un silencio denso pero extrañamente pacífico. En los asientos traseros del vehículo, Melani había aprovechado la hora y cuarto de carretera para cerrar los ojos, permitiendo que sus hombros se relajaran bajo la eficiente y discreta conducción de Yusuf. A su lado, Aras Köksal permanecía en silencio, con la mirada fija en el paisaje industrial que desfilaba tras el cristal, asimilando la rapidez con la que Melani había movido