La tormenta inicial terminó por disiparse entre tazas de café humeante y confidencias compartidas en voz baja. Sentadas a la mesa, Melani desmenuzó cada variable ante Lale, exponiendo la fría realidad que Aras había decidido ignorar por su fijación con los perímetros de seguridad. Al final, el pragmatismo analítico de Melani terminó imponiéndose: con el vuelo cruzando el Atlántico y el reloj en contra, ya no había margen de maniobra para trazar un plan alternativo. El desvío era un hecho consu