Lale se quedó estática por un segundo, con las mejillas ligeramente encendidas. Después de todo, Kan era un hombre guapísimo, el galán del momento en Turquía, y su intensa caballerosidad habría hecho titubear a cualquier mujer.
Sin embargo, la venezolana no apartaba la vista periférica de la zona VIP. Sabía perfectamente que Burak las estaba devorando con la mirada.
—No sabes lo que acabas de hacer —le soltó Melani con un tono cargado de picardía.
—¿De qué hablas? —preguntó Lale, confun