"Te voy a proteger, cueste lo que cueste."
Esa frase rebotó con fuerza dentro de mi mente, como una campana que no quería dejar de sonar. Por un instante, me anuló la razón, dejándome atrapada en el eco de su promesa. Y ahí estaba otra vez... ese impulso estúpido de rendirme. Porque si me entregaba por completo a él, sería mi perdición. Daylon era mi refugio en los peores momentos, la calma disfrazada de caos. Sus abrazos eran cálidos, seguros, distintos a cualquier otro... como si en su pecho