Capítulo 63: Las cosas que nos destrozan
La mañana llegó en silencio, y por primera vez en mucho tiempo, Liliana se despertó sin ganas de afrontar el día. Todo se sentía diferente: la habitación parecía más grande, el silencio más denso, y se quedó un rato en la cama, mirando al techo mientras su mente volvía una y otra vez a la noche anterior, a Dante, a todo lo que había dicho. Odiaba haber sido tan dura, pero odiaba aún más que una parte de ella sintiera cada palabra, porque estaba cansada;