Capítulo 64: Las cosas que creemos
Por primera vez en días, Liliana sintió que podía respirar de verdad; no porque todo estuviera bien, ni porque hubiera olvidado el peso de lo sucedido, sino porque allí, entre las paredes familiares de la casa de Marco, el mundo parecía detenerse. No había guardias que la vigilaran a cada paso, ni extraños susurrando a sus espaldas, ni esa asfixiante sensación de estar atrapada. Solo silencio. Un silencio que necesitaba desesperadamente.
Marco estaba sentado f