Las puertas del reino se abren y, Apolo y el señor Oscuro cabalgan hacía su destino, para que nadie los reconociera, tenían colocado sus cascos. En el camino todo estaba silencioso, no tenían porque repasar el plan, estaba más que claro.
Llegan a una de las cuevas, también conocidas como portales de otros mundos, amarran los caballos cerca y Apolo entra primero con su espada.
—¿Estás seguro de que es aquí padre? —pregunta Apolo caminando sigilosamente.
—Si hijo, escaparon al mundo mortal, para