Nunca había tenido sexo con Deb, pero ella no necesitaba tocarme para sentir que yo la amaba. Tenía una especie de atracción hacia mí que con sólo un beso podía lograr millones de sensaciones en mi cuerpo. La amaba, pero no era necesario poseer su cuerpo para amarla mucho más; yo sería paciente, hasta cuando ella se sienta lista de estar conmigo.
Además, no estaba dispuesto a serle infiel una vez más, quería ser lo más fiel posible, aunque con John a mi lado y esa maldita fiesta era algo imposi